Soy Nicole,
tengo 10 años y vivo en el valle de Lasana; somos más de 50 personas que
vivimos acá.
Me siento
tan orgullosa de mi sangre porque esa sangre viene de mis abuelitos. Cuando veo
el “pucará” que es nuestra fortaleza me siento orgullosa porque lo hicieron los
ancestros mucho antes que naciera Jesucristo; lo construyeron para protegerse
de las guerras. La fortaleza tiene una ventanitas chiquititas, porque los
atacameños antiguos eran chiquitos, eran de mi estatura, no más. A mí me gusta
leer e investigar, por eso siempre ando leyendo y aprendiendo cosas sobre el
pueblo y los ancestros.
Los antiguos
atacameños hablaban “kunza”, pero yo no sé mucho hablarlo, sólo sé los números
y algunos nombres de animales; acá el kunza se perdió, los grandes ya no lo
hablan, los chicos hablamos poquito porque en la escuela nos enseñan. Parece que
se perdió porque los antepasados se juntaban mucho con la gente de Calama y a
ellos no les gustaba que los de Lasana hablaran kunza y como todos los antiguos
se murieron ya nadie se acuerda cómo hablar.
A mí me da
miedo ir a la cuidad porque allá nos molestan; en Calama, a mí me han molestado
diciendo que soy negra. Yo nunca he tratado mal a nadie y ellos me tratan mal;
nos dicen “ordinarios” y creen que uno es menos que ellos. Los blancos siempre
lo critican a uno porque uno es moreno; entonces a uno le duele.
Yo creo que
no debería haber diferencias con los niños. Yo creo que todos los niños y niñas
somos iguales, aunque unos sean morenos o blancos. Creo que los hombres y las
mujeres deben tener los mismos derechos.




